Tengo un brillo para los labios que me gustaría que me quitaras, y una sonrisa que quiero regalarte cuando nuestro beso termine. Después de eso no nos veremos más, y pensaremos que esas personas de ayer ya murieron en nosotros. Y sería verdad.
Tan cierto como que recordaré ese día durante mucho tiempo, y por mucho tiempo esperaré que pase ese momento. No será muy trascendental: No se va a detener el reloj, ni se iluminarán nuestros rostros, ni el viento soplará una suave brisa. Pero cuando lo recuerde, con el tiempo, imaginaré todo eso y entonces será perfecto, memorable.
Y luego pasarán otros vientos, y sucederán otros besos, y tendré otros recuerdos que tal vez opaquen el de aquel día. Y llegará un día en que finalmente lo haya olvidado.
Solo deseo que ese día estés por ahí cerca para recordármelo.
Solo un último beso tuyo, que nunca pueda olvidar.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados